jueves, 16 de junio de 2011

Acuarela

Como una pintura de acuarela, la paloma dejó en el aire la estela traslúcida del movimiento de sus alas al realizar un giro perfecto en su vuelo.

Recortándose contra un azul intenso ya, a pesar de ser las siete de la mañana, elevó su cuerpo gris, con el pecho encarado hacia arriba y las alas extendidas, como un pájaro crucificado en el aire.

Fueron apenas unas milésimas de segundo en el cielo de Madrid.

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