lunes, 21 de marzo de 2016

No sabes con quién has dormido esta noche

No sabes con quién has dormido esta noche, pero eso viene siendo últimamente lo normal. Todas las noches, cuando ya te has acostado, algo sale del baño y se arrastra por las baldosas blancas de tu cuarto hasta tu cama. Eleva las sábanas por un lateral y, sin que lo veas, se mete dentro. Nunca lo ves. Nunca hace nada, salvo estar ahí. Pero te acompaña todas las noches desde aquella en la que te quedaste sola. Paradojas de la vida, piensas.

Y cuando, cada mañana, antes de amanecer, hace el camino contrario, de tu cama al baño, y desaparece dentro, nunca te preocupas demasiado. Le permites que vaya y venga.

Pero hoy le sigues. Y, sin embargo, cuando entras en el baño, ya no está. Miras dentro de la taza del váter, te agachas para asomarte por el sumidero de la ducha, por el del lavabo. Pero ahí solo hay un montón de pelos de cuando, ayer, intentaste domar tu cabeza de rizos malditos. De él, ni rastro.

Desistes. Te pasas el día sentada en la cama. Y justo antes de que anochezca, vuelves al baño. Escuchas algo que se arrastra por las tuberías. Pegas el oído a las baldosas. Entonces, juntas todos los pelos del lavabo, de la ducha, esos pelos de tu cabeza maldita, y taponas todos y cada uno de los agujeros.


GANADOR DEL PREMIO ANUAL DE ESCUELA DE ESCRITORES –JAM SESSION DE FICCIÓN CORTA “EL TAMAÑO SÍ QUE IMPORTA” 2015-2016

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